Escribir una carta de despedida dirigida al problema que te ha traído a consulta. En la carta debes expresar ese problema, tu agradecimiento por los servicios prestados y aclarar que ya no vas a necesitarlo más. También sería útil que la carta explicara las cosas que ya no sucederá más o que dejarás de hacer a partir de este momento.
A continuación, redacta otra carta dando la bienvenida a la persona que va a ser (por ejemplo, "la nueva María"), explicando también que es lo que ocurrirá o que hará diferente a partir de ahora.
Es importante que las descripciones sean lo mas concretas posibles. La parte del "Hola" debe formularse en términos positivos, como presencia o inicio de algo (“voy a dejar de quedarme en la cama todo el día" no serviría, pero sí “voy a levantarme antes de las 10").
Adiós y Hola, de la mano:
Adiós es una palabra que no acostumbramos a decir. Siempre decimos “hasta luego” o, “nos vemos”. En este caso, pero, creo que es importante poder decir un adiós.
Este adiós equivale a una liberación.
Este adiós equivale a quererme.
Este adiós me va a permitir vivir la vida que quiero vivir.
Siempre has formado parte de mí, desde que era bien pequeñita, pero ha llegado el momento de despedirme.
Voy a empezar mis días levantándome sin preocuparme por mi cuerpo, pudiéndome mirar al espejo y que me guste lo que veo. Voy a desayunar lo que me apetezca disfrutando de ese manjar. Voy a salir a la calle con la ropa que me dé la gana ponerme. Voy a dejar de taparme. Voy a sentarme en el sofá sin tener que ponerme un cojín encima de la barriga. Voy a conseguir pasarme todo el día en ese mismo sofá sin preocuparme de que no haya hecho suficiente ejercicio.
Voy a poder hacer todas estas cosas, y las voy a poder hacer sin ti. Porque el hecho de que hayas estado tanto tiempo en mí, siendo parte de mi ser, no implica que seas algo bueno.
Así que me dirijo a ti, transtorno. Me dirijo a ti, y a todo lo que me has provocado. Me dirijo a todas aquellas veces que no he podido hacer cosas por tu culpa, por mi culpa. Me dirijo a ti para despedirme, no para decirte “hasta luego” o “nos vemos”... sino para decirte, de una vez todas, ADIÓS.
Y tengo la sensación de que no puedo decir un adiós sin decir un hola. Y no, ese hola no va dirigido a ti trastorno, este hola va dirigido a mí, a la nueva Júlia.
Dado que antes he explicado todo lo que voy a poder hacer, todo lo que va a poder hacer esta nueva Júlia, me voy a centrar más en las características que va a tener.
Júlia va a ser una chica fuerte, mejor dicho, una mujer fuerte. Ella no va a tener miedo de las pequeñeces que le preocupaban antes. Obviamente no va a ser una mujer invencible, pero va a ser todo aquello que quiera ser. Va a ser una mujer trabajadora, orgullosa tanto de su vida social como de su vida laboral. Va a intentar ayudar a todo el que la necesite, y va a sentirse respaldada por todos sus seres queridos, quienes van a estar siempre a su lado.
Y lo más importante de todo: va a sentirse segura de sí misma y va a ser feliz.
Por tanto, voy a dirigirme a esa Júlia, a la Júlia que ha superado su trastorno, y que se ha despedido él, y le voy a decir lo siguiente: hola Júlia, bienvenida.

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